Mar
01
2026

Hemos matado al monstruo (de los bigotes y los juguetes)

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Llegó el día.

"Las catástrofes se superan con la sangre de los valientes", diría raudamente un integrante del batallón latinoamericano.
Era la sangre de los débiles.

En vano pusimos la tinta de nuestra pluma sobre una papeleta destructiva.
La derrota nos devolvió desesperanza ante un pasado que se presenta como consuelo.

Fue ágil el puñado de sinceros inexpertos que corrompieron las ideas.
Perdimos la estética y vestimos de eficiencia al autoritarismo explícito.
Mientras tanto, las calles duermen, juguetes caen vencidos, boca abajo, silencios que incomodan y miradas estupefactas.
Política que abre vetustos barrotes creyendo enterrar al dolor.

Hemos logrado matar al monstruo del bigote. Salimos airosos del batallón final.
El grito del sótano mundialista.
La humilde sensación de una tarea cumplida.

Pero, aguarden.
Ellos, no nosotros, han matado también al juguete.
Pibes clasificados en sistemas que arrojan números de ciudades opulentas.

Quedarán las plumas y sus tintas.
Aires nuevos, catástrofes en camino.
El rumor persistente de juguetes que juegan solos, sin defensa.

Llegó el día. Que sea con nuestra sangre.

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