doctrina

Victimización de los delitos de odio. Aproximación a sus consecuencias y a las respuestas institucional y social

La conformidad y la tolerancia respecto a los estereotipos y los
prejuicios han contribuido a desensibilizar a una sociedad que busca
en “los otros” la justificación de sus propios problemas. Los rumores
y el discurso de odio estimulan una intolerancia que termina
desembocando, en muchas ocasiones, en actos discriminatorios o en
delitos de odio. La gravedad de estos hechos viene determinada porque
la discriminación
transgrede principios como la igualdad ante la ley, la igualdad de
trato o la igualdad de oportunidades, mientras que los delitos de odio
atacan al principio de dignidad, es decir, al valor de la persona como
tal, y a la universalidad de los derechos humanos y los principios que
estos contienen. Frente a estos delitos la sociedad ha comenzado a
reaccionar mediante la creación de asociaciones que a veces se agrupan
en redes para optimizar los recursos económicos, sociales y jurídicos.
También las instituciones son conscientes de la necesidad de actuar
rápidamente para preservar la integridad de las víctimas que a menudo
se enfrentan a la doble circunstancia de ser simultáneamente
“víctimas de riesgo” y “víctimas especialmente vulnerables”. A nivel
social e institucional, los principales temas pendientes para combatir
esta lacra son: sensibilización, concienciación y formación.

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