La lucha contra el crimen organizado en la Unión Europea, aspectos internos y dinámica externas del discurso securitario

Durante las dos últimas décadas, la Unión Europea (UE) ha jugado un papel central en la lucha contra el crimen organizado transnacional (COT) tanto a nivel interno como internacional. Establecido en los comienzos como un complemento al mercado interior y la libertad de movimiento de personas, el conjunto de medidas tomadas en la UE para luchar contra el COT constituye en la actualidad uno de los elementos principales del Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia (ELSJ). En este marco, la Unión ha impulsado el establecimiento de cierta política “común” para luchar contra el COT en su espacio interno basada en diferentes instrumentos transversales e inter-pilares destinados a atajar esta “nueva” amenaza, incorporando actores novedosos en la escena institucional y el embrión de un Derecho penal puramente europeo. Es precisamente en este último punto en el que se observa el uso instrumental del Derecho penal que ha venido ejerciendo la Unión en los últimos decenios, aduciendo la
necesidad de profundizar en la integración comunitaria para atajar el COT de una forma más eficaz sin que, por ello, las instituciones tengan un conocimiento claro del fenómeno delictivo y su alcance, ni exista una política criminal común consistente. Más bien, al contrario, la Unión ha proporcionado un marco transnacional relativamente complejo debido a presiones domésticas (agendas internas de Estados miembros e
instituciones, opinión pública, medios de comunicación, etc.) y externas (“guerras”contra la droga y el terrorismo de Estados Unidos, medidas contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo) apoyándose en una retórica securitaria impulsada por el discurso oficial de las instituciones europeas y las agencias del ELSJ, lo que ha dado como resultado un complejo entramado de medidas que han incrementado el alcance del Derecho penal como un elemento más de las políticas de seguridad estatales y de la UE, transformando incluso su propia naturaleza como medida de último recurso. Este modelo de gestión multinivel de la seguridad contra el COT funciona no solamente a nivel interno, sino que, igualmente, interactúa con las relaciones exteriores de la Unión y despliega una fuerte influencia sobre las jurisdicciones y política interior de terceros Estados. Esta particularidad le ofrece a la UE nuevas dimensiones para actuar en el exterior como un actor internacional relevante en la transnacionalización del Derecho penal y ejercer de esta forma influencia en las relaciones internacionales.

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