Oportunidad criminal, internet y redes sociales. Especial referencia a los menores de edad como usuarios más vulnerables

Internet y las redes sociales constituyen un medio idóneo en términos de oportunidad criminal. La ausencia de  responsables  de  los  contenidos  que  se  introducen  o  de  las  actividades  que  se  puedan  realizar  en  ese entorno,  el  relativo  anonimato  del 
usuario  y  el modelo  de  privacidad  que se  está  imponiendo – sobre  todo entre los jóvenes –facilita y potencia los comportamientos criminales en el entorno virtual. A lo anterior se unen las dificultades de persecución penal, propias de un sistema jurídico qu
e reacciona con lentitud en un escenario que le es ajeno y prácticamente desconocido. Entre ellas, la falta de experiencia social y jurídica en este  ámbito;  el  cambio  de  paradigma  jurídico  que  supone  aplicar  las  normas  vigentes  a  una  población  e incluso  a 
un  territorio  indeterminado,  globalizado;  los  tiempos  de  reacción  desde  que  aparecen  estas conductas  hasta  que  son  finalmente  perseguidas; la  disgregación  normativa  existente;  los  paraísos tecnológicos;  o  la  difícil  adecuación  del  derecho  de  prueba,  por  citar los  más  relevantes.  Por  todo  lo  dicho, tras analizar los riesgos y las dificultades señaladas, y partiendo siempre de una valoración positiva de estos avances  tecnológicos,  se  proponen  algunas  medidas  que,  entiendo,  pueden  servir  para  reducir  la  aludida oportunidad  criminal  que  amenaza,  sobre  todo,  a  los  menores  de  edad,  por  ser  los  usuarios  habituales  de 
internet. Con ello se pretende provocar el debate sobre cuestiones clave como son el anonimato en internet y el valor del consentimiento otorgado por un menor de edad a través de estos canales de comunicación. 

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